La naturaleza sin dudas nos remite a momentos de paz, nos
conecta con una parte importante de nuestra existencia que es la tierra que
habitamos y su medio ambiente. Pero lo que pocos pensamos, es que no precisamos
alejarnos de la ciudad para disfrutar de las bondades de la tierra, de los
beneficios que nos brindan las plantas y el efecto positivo que genera en el
hombre el tacto con el verde.
Quizás lo más importante y benéfico para nosotros los humanos: el contacto con las plantas. Es inevitable disfrutar de ver nuevos brotes, seguir el desarrollo y nacimiento de una planta desde la semilla, gozar con la aparición de nuevas flores, hablar y sentir a estos seres maravillosos que nos brindan sus virtudes y se convierten en una compañía sana y bondadosa.
Las plantas son indispensables para la vida. Los animales,
incluido el hombre, no son capaces de transformar y hacer que se asimilen en su
organismo las sustancias inorgánicas (sales, minerales, agua, etc. Que están en
el suelo). Esta labor fundamentalmente las hacen las plantas.
Las plantas son el origen y el fundamento de toda la vida en
nuestro planeta, puesto que crean el oxígeno que respiramos y están en la base
de la cadena alimenticia. Además, tienen funciones esenciales más sutiles como
las de purificar el aire en dura pugna con la contaminación y alegrar el ánimo
de quienes contemplan su hermosura o aspiran su fragancia.
¡Quién no se siente pleno frente a un imponente rosal o un
naranjo en flor!